La homilía por el 137 aniversario de Listín Diario dejó una advertencia que va más allá del plano religioso y periodístico: cuando la comunicación se aleja de la verdad, también se resiente la vida pública. En la eucaristía celebrada en la Catedral Primada de América, el arzobispo coadjutor, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, sostuvo que “el periodismo sin ética es un periodismo frágil” y recordó que “el periodista tiene como primera obligación la verdad”.
El planteamiento puso sobre la mesa una preocupación de alcance institucional: la circulación de contenidos falsos o manipulados y la dificultad de corregir sus efectos una vez se difunden. Morel Diplán deploró “que se utilice la comunicación sin valores y sin la verdadera responsabilidad” y advirtió que las fake news “son verosímiles y hábiles para capturar la atención de los destinatarios”, lo que vuelve más difícil que los desmentidos oficiales reviertan el daño. También evocó las advertencias del papa Francisco sobre “el pecado de la desinformación”, la calumnia y “el amor a lo morboso, al escándalo y a la basura informativa”.
Su mensaje insiste en la necesidad de vigilar el debate público y a quienes influyen en él: la verdad, la independencia y la responsabilidad social no aparecieron en la homilía como consignas abstractas, sino como condiciones para impedir que la desinformación desgaste la confianza de la sociedad. En medio del auge de la inteligencia artificial y de las noticias falsas, la advertencia del prelado subraya el contraste entre la urgencia de una comunicación responsable y los riesgos reales que enfrenta la ciudadanía cuando la información se usa sin controles éticos.
