José Ludwig Rubio aseguró que Liranyi Alonso trabaja con la mira puesta en una final olímpica de 100 metros en Los Ángeles 2028, después de que la velocista ganara cuatro oros en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 y lograra su clasificación a Lima 2027 en 100, 200 y los relevos 4×100 mixto y 4×100 femenino. El entrenador recordó que en 2021, cuando la presentó en el atletismo local, recibió desdén por su estatura, una señal del escepticismo que rodeó su proceso antes de los resultados.
Rubio, quien trabajó con Luguelin Santos, sostuvo que el objetivo es competir “en grande” y que Alonso se prepara para una final olímpica, aunque admitió que el panorama puede cambiar en dos años por lesiones, retiros o nuevas atletas. En ese trayecto, la propia situación competitiva de Alonso expone un contraste entre rendimiento y estructura: World Athletics la ubica en el puesto 29 del planeta porque no tuvo una agenda con varios eventos internacionales durante su preparación para Santo Domingo 2026, pese a que ha bajado sus tiempos.
La atleta, de 20 años, recibirá una vivienda por parte del Estado y dos marcas la buscan, según el texto original. Ese reconocimiento llega cuando ya hay resultados visibles, lo que reabre la necesidad de fiscalizar cómo se distribuye y cuándo llega el respaldo al talento deportivo. En un escenario donde el discurso oficial suele capitalizar éxitos consumados, el caso de Alonso vuelve relevante la vigilancia sobre la gestión y las prioridades reales del apoyo público al alto rendimiento.
