Una condena de cinco años de prisión dictada en San Pedro de Macorís contra Aníbal Fiorentino Rondón, alias “Súper”, y Pamela Violeta Astacio Ramón, conocida como “Melvin Gato”, vuelve a poner bajo la lupa la dimensión de una estructura transnacional de narcotráfico y lavado de activos que operaba desde la costa Este de República Dominicana. Ambos admitieron su responsabilidad mediante acuerdos plenos de procedimiento penal abreviado dentro de un proceso impulsado por el Ministerio Público.
La jueza Andrea E. Corcino Cueto, del Juzgado de la Instrucción del Distrito Judicial de San Pedro de Macorís, los declaró culpables por violaciones a la Ley 50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas y a las leyes 155-17 y 72-02 sobre lavado de activos. Las sentencias 341-2026-SSEN-00245 y 341-2026-SSEN-00244 también disponen multas de 250 salarios mínimos para Fiorentino Rondón y de 40 salarios mínimos para Astacio Ramón, además del decomiso de dinero, activos financieros y otros bienes vinculados a las operaciones ilícitas.
Según la investigación, ambos formaban parte de una red encabezada por Yunior Santos Restrepo, dedicada a introducir cargamentos de cocaína por la costa Este del país para luego enviarlos hacia Estados Unidos y Europa, mientras las ganancias eran canalizadas para dar apariencia legal a los recursos. El caso, presentado por la procuradora de corte Ramona Nova Cabrera junto a representantes del Ministerio Público, deja como resultado judicial una nueva condena, pero también refuerza la presión sobre las instituciones para explicar el alcance de estas operaciones y sostener una fiscalización efectiva frente a estructuras criminales de impacto transnacional.
