Ronald Luis Guzmán, maestro de 36 años con discapacidad visual, estuvo entre los 1,500 beneficiarios de una beca internacional del programa del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), durante una ceremonia celebrada en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y encabezada por el presidente Luis Abinader y el ministro Rafael Santos Badía.
Guzmán, docente de Ciencias Sociales e Informática en el nivel preuniversitario y profesor de posgrado en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), aspira a cursar un doctorado en Filosofía de la Educación, con especialidad en currículo y enseñanza, en Caribbean University de Puerto Rico. Al concluir el acto de entrega de becas, afirmó que su propósito es «mejorar, adecuar, ajustar el currículum y la enseñanza para poder atender a las personas con discapacidad» y contribuir a una atención a la diversidad que permita al país incluir «sin barreras».
Su reconocimiento proyecta una historia de superación, pero también deja abierto un contraste de fondo: la inclusión educativa aparece, en la voz del propio becario, como una tarea todavía pendiente. En un escenario de alta visibilidad oficial, el caso vuelve a poner bajo fiscalización el resultado real de las políticas públicas más allá del acto, al mostrar que la respuesta a esa necesidad sigue formulándose como una meta por alcanzar y no como una barrera ya resuelta.
