La Policía Municipal actúa como autoridad en espacios públicos, pero lo hace sin límites claramente definidos. Si bien la Ley No. 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios dispone que su objetivo es preservar los bienes municipales y hacer cumplir disposiciones municipales, la inexistencia de un marco legal que detalle el alcance de sus funciones ha terminado dejando espacio para casos de abusos de poder o de la fuerza en operativos.
La preocupación no se limita al vacío normativo, sino también a la supervisión. En recorridos por parques, áreas de recreación, el Malecón, la Ciudad Colonial y el parque Iberoamérica, agentes municipales fueron vistos más pendientes de sus celulares que del entorno, mientras en redes sociales se denuncian actuaciones de agentes que obstruyen el paso a corredores o familias en las aceras del Malecón. Al mismo tiempo, en más de diez minutos de recorrido por esa zona no se observó presencia de estos agentes en puntos como el Malecón Deportivo, Güibia y otros tramos del paseo.
A esto se añade otro frente de preocupación institucional: las facultades de los policías municipales son las mismas que las de los inspectores municipales, y no existen registros estadísticos de infracciones levantadas por estos agentes ni denuncias en su contra. Esa combinación de autoridad, falta de delimitación y ausencia de datos deja abiertas interrogantes sobre controles efectivos, resultados reales y responsabilidad ante la ciudadanía.
