La República Dominicana vive en las últimas horas un incremento inusual de la sensación térmica por una anomalía atmosférica en el Caribe, en un escenario que vuelve a situar el impacto directo sobre la población en el centro de la atención. Según el analista meteorológico Jean Suriel, la combinación de escasa nubosidad, fuerte radiación solar y vientos muy húmedos del sureste ha elevado la percepción de calor en gran parte del país.
En Santo Domingo, los termómetros registran 31 grados Celsius, pero la sensación calurosa llega a los 44 grados, un nivel más propio de los registros típicos del verano y poco habitual en los primeros días de mayo. De acuerdo con la advertencia del especialista, este fenómeno anticipa condiciones propias de la temporada más cálida del año y acrecienta la preocupación por sus efectos sobre la salud y el bienestar, sobre todo en niños y adultos mayores.
Los pronósticos señalan que el calor sofocante se mantendrá durante los próximos siete días en las principales ciudades del país. Frente a ese panorama, las recomendaciones de hidratación, de evitar la exposición prolongada al sol y de extremar los cuidados con la población más vulnerable refuerzan el contraste entre el discurso de normalidad y una realidad climática que ya impone costos sociales inmediatos a los ciudadanos.
