El paro de 24 horas en el Poder Judicial llevó este jueves 21 de mayo a reprogramar audiencias en varios tribunales, mientras en otros despachos se mantuvieron las puertas cerradas con letreros que atribuían la suspensión a la protesta. En algunos casos, los jueces se presentaron únicamente para coordinar nuevas fechas con las partes, como pasó con Clara Luz Almonte, de la Segunda Sala Penal del Distrito Nacional, y Patricia Padilla, del Segundo Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional.
Entre los expedientes aplazados apareció incluso un caso por robo de pertrechos y municiones de la Policía. El abogado Adolfo Serrano, citado para este jueves, señaló que tendría que pedir nuevas fechas si las fijadas por la jueza Luz Almonte no les resultan convenientes, aunque dijo considerar justas las demandas de los miembros de la judicatura. De su lado, el abogado Juan Alfredo Feliz Rincón aseguró que fue atendido «bien» en una diligencia en secretaría de un tribunal del Distrito Nacional, pero advirtió que «la mayoría de los servicios están suspendidos».
La única dependencia que siguió abierta fue la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional, a fin de garantizar el plazo constitucional para presentar arrestados ante un juez. Aun así, trabajó con una carga muy por debajo de lo normal: ese día tenía 8 casos en rol, frente a entre 18 y 21 expedientes diarios, y antes de las 11:00 de la mañana ya habían sido conocidos todos por la jueza Fátima Veloz. Los jueces y servidores judiciales sostuvieron que no les quedó otra salida que paralizar tras un largo proceso de reclamos por mejores condiciones laborales, que atribuyen al «cansancio acumulado» y al «silencio e indiferencia» institucional.
