La baja de la tasa de homicidios a 8.7 por cada 100,000 habitantes en 2025, uno de los registros más bajos de las últimas décadas, contrasta con una realidad que continúa afectando al país: la mortalidad vial sigue provocando más muertes que la criminalidad. Según la validación definitiva del Centro de Análisis de Datos de la Seguridad Ciudadana (CadseciI), en 2025 se contabilizaron 951 homicidios intencionales, mientras que cifras del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi) reportan alrededor de 2,213 fallecidos por accidentes de tránsito, equivalentes a una tasa de 20 muertes por cada 100,000 habitantes.
Ese peso de la crisis recae de manera especial sobre las motocicletas. Aproximadamente 1,445 de las víctimas estuvieron asociadas a accidentes en los que participaron estos vehículos, cerca del 65 % de todas las muertes viales. Las estadísticas también muestran que las motocicletas estuvieron involucradas en el 27 % de los fallecimientos, por encima de automóviles (20.7 %), jeepetas (14 %) y vehículos de carga (14 %). Aunque representan alrededor del 58 % del parque vehicular nacional, concentran una proporción mucho mayor de las muertes.
La alarma sigue vigente en 2026. De acuerdo con el Opsevi, entre enero y abril el 85 % de los motociclistas fallecidos no llevaba casco protector. Los datos refuerzan el contraste entre la atención concentrada en la delincuencia y una emergencia vial con un costo humano mayor, en un escenario que exige vigilancia institucional y resultados verificables frente a una amenaza cotidiana en carreteras y calles del país.
